Proceso de Investigación

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Monday, July 25, 2011

Joven


Para la definición de joven nos parece apropiado utilizar la señalada en La Ley de Jóvenes del Distrito Federal, ya que en su Art. 2º considera como joven al sujeto de derecho cuya edad comprende el rango entre15 y 29 años de edad.

Violencia

Según Isabel Fernández:

“…la violencia supone el abuso de poder de un sujeto o grupo de sujetos sobre otro, siempre más débil o indefenso. La violencia implica la existencia de una asimetría entre los sujetos que se ven implicados en los hechos agresivos”.
“El fenómeno de la violencia transciende la mera conducta individual y se convierte en un proceso interpersonal, porque afecta al menos a dos protagonistas: quien la ejerce y quien la padece…nos permite distinguir también un tercer afectado: quien la contempla sin poder, o querer evitarla”.
“…sino que abusa de su poder, luchando, no por resolver el asunto, sino por destruir o dañar al contrario. Eso es violencia, el uso deshonesto, prepotente y oportunista de poder sobre el contrario, sin estar legitimado para ello” (Fernández, 2004)

Bandas



Robert  Muchembled analiza el problema de la violencia y las bandas y lo describe como:

“La palabra violencia aparece a principios del siglo XIII; deriva del latín vis, que significa “fuerza”, “vigor”…”

“…nos recuerda que la adolescencia contemporánea está ligada a la violencia, sobre todo en sus márgenes mal integrados…En nuestra época, la ineficacia creciente de los procedimientos de transmisión de la antorcha social a los más jóvenes por parte de los más viejos, cuya esperanza de vida es mucho más larga que antes y que a veces están tentados de conservar interminablemente el poder, revela inquietantes fracturas. La explicación principal de las oleadas recientes de brutalidad destructiva en los suburbios reside, sin duda, menos en una supuesta “descivilización” de las costumbres que en las cada vez mayores dificultades con que se enfrentan los más desfavorecidos, especialmente entre las nuevas generaciones de ambos sexos, para hacerse con su parte del pastel social en un período fuertemente marcado por el desempleo y el miedo al futuro”.
“Las bandas ofrecen a los jóvenes una socialización entre iguales que sustituye la educación de los padres, que ahora se ha vuelto insuficiente o torpe. Los analistas…subrayan la necesidad afectiva de los que se meten en las bandas para encontrar seguridad y ayuda mutua, para sentir que viven mejor. Pero insisten demasiado en la dureza creciente de un universo competitivo y de soledad como factor explicativo”.

“Las bandas de varones jóvenes no constituyen ni una anomalía ni una patología. Ese modelo, fruto de tradiciones antiquísimas, se halla grabado en la trama de la cultura occidental para apoyar a los interesados en el momento del difícil rito del paso de la infancia a la madurez”.

“Deben aceptarse con prudencia las conclusiones de algunos sociólogos que ven en esas bandas una “autosocialización” muy moderna, una respuesta original e innovadora de los jóvenes a la crisis de los modelos autoritarios y de las prácticas de inserción de que adolece nuestra sociedad. Las asociaciones específicas que dan seguridad, que son una forma de escapar del poder de los padres y de aprender a vivir entre iguales, son algo que en Europa existe desde hace siglos”.

“El retorno de las bandas es también el retorno de lo reprimido…cuando un número importante de adolescentes llega a las puertas de la madurez y topa con demasiadas dificultades de integración, señala cada vez un fallo del pacto tácito que rige la transmisión de los bienes, los poderes y los valores de una generación a otra”. “Añadidos a los mensajes de telefonía, los blogs y los videos difundidos por Internet aún acentúan más el fenómeno” (Muchembled, 2010).

Familia



En opinión de la terapeuta Cecilia Quero Vázquez, la sociedad ha cambiado radicalmente en los últimos 20 años y, por tanto, sus integrantes se han sometido a una serie de transformaciones:

“Es tal la diferencia que ya no podemos hablar de ‘la’, sino de ‘las’ familias mexicanas, pues ahora tenemos un mosaico de situaciones o formas de organización”.




Hasta hace un par de décadas era posible hablar de un solo tipo de grupo formado por mamá, papá y dos niños, así como años atrás nuestros abuelos tuvieron 7, 9 o 12 hijos. Ahora podemos encontrar:
·         Parejas homosexuales, que ya existían, pero que en nuestros días tienen un poco más de libertad e incluso pueden contar con hijos (adoptados o de uno de ellos).
·         Familias construidas o ensambladas, es decir, en las que dos padres divorciados se unen, junto con sus respectivos hijos.
·         Familias monoparentales, donde sólo hay padre o madre solteros.
·         Mujeres u hombres divorciados que durante un tiempo vivieron como una familia tradicional, pero su pareja se fue y ahora están solos con sus hijos
·         Parejas de “doble ingreso y sin niños” o dinks (siglas en inglés de double income, not kids), donde mujer y hombre acuerdan no tener hijos para invertir sus ingresos en darse una buena vida.
Lo interesante es que “no debemos perder de vista que la configuración de un grupo no es lo que explica su disfuncionalidad, pues podemos encontrar individuos en cualquiera de estas categorías con mucha salud psicológica, al igual que personas en grupos de conformación tradicional con bastantes dificultades. Más bien, cabe recordar que una familia cumple satisfactoriamente su objetivo cuando los individuos adoptan habilidades de aceptación a las circunstancias que ahora enfrentamos, así como recursos para hacer frente a las dificultades cotidianas”

Familia disfuncional

Para Rafael Mejía las capacidades y vida social se deterioran por los problemas de casa. El concepto de familia disfuncional es ya de uso común y, al menos de forma aproximada, mucha gente lo entiende. Su origen se encuentra en el área de la psicología y en un principio sirvió para designar a aquellas células de la sociedad con situaciones conflictivas que iban en detrimento del buen desarrollo de las habilidades de sus integrantes, en concreto de adolescentes y niños. A partir de esta idea se han explicado muchos fenómenos, entre ellos alcoholismo, drogadicción, violencia, agresividad o delincuencia, de modo que un juicio apresurado podría señalarle como el origen y único depositario de los males comunitarios.
Los conocimientos que se han generado en cuanto a las relaciones humanas nos obligan a redefinir el término de familia disfuncional para apreciar todos sus matices pues, como indica Cecilia Quero Vásquez, terapeuta adscrita a la Asociación Mexicana de Alternativas en Psicología (Amapsi), “debemos explicar que la palabra disfuncional nos dice que la familia ‘no funciona’, es decir, no cumple las labores que le atribuye la sociedad, pero esto no es tan literal. Yo diría que estos grupos, aunque mal, están funcionando, y que sus individuos, aun con errores, se desenvuelven. Por otra parte, los pacientes suelen decirnos que ‘tienen problemas y discuten, como todo el mundo’, y con esto nos recuerdan que ellos no son los únicos con dificultades”.
La especialista afirma que es importante comprender que en el hogar encontramos un grupo primario, es decir, aquel en el que el individuo adquiere un nombre, aprende a amar y ser amado, comprende significados, descubre quién es con base en sus características físicas y psicológicas, asume roles de conducta, crea hábitos, se comunica y establece patrones para sus relaciones afectivas, pero también que la familia es un sistema que sirve como intermediario entre la sociedad y el individuo (mesosistema).
En este sentido, indica que “debemos poner atención en el momento en que las cualidades de este grupo afectan el crecimiento de sus integrantes, pues aunque los más vulnerables tienden a ser los hijos, porque están en formación, cuando vamos al fondo es común descubrir que una familia disfuncional afecta a todos y también puede ser una fuente de frustración para los padres”.
Por ejemplo, si el varón se restringe a su rol de proveedor de la casa, que socialmente sigue siendo una de sus principales participaciones, hará todo lo posible por obtener lo que hace falta para cubrir las necesidades de su grupo y esto implica que la presión que sienta por su situación económica le afectará. Asimismo, cuando la madre se desempeña en una dinámica absorbente como ama de casa y/o profesionista, dedicando todo su esfuerzo a sus seres queridos y sin obtener los resultados que espera, se va a llenar de frustración.

“Los adultos necesitan llevar a cabo su proyecto de vida, tener niveles de aspiración, porque de no ser así la familia puede convertirse en una fuente de obstáculos. En esto debemos poner mucha atención, cuando las necesidades ya no se están cubriendo al 100%, porque todos son perjudicados, no sólo los niños” (Quero).